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jueves, 10 de diciembre de 2015

Escultura. Movimientos artísticos del S.XX.

La escultura del S.XX experimenta una revolución radical. Al igual que la pintura, esta tiende a la abstracción. Entre los rasgos definitorios del arte escultórico, podemos destacar la pérdida de la condición figurativa y, a través del amplio abanico de opciones abierto por las sucesivas vanguardias, la aproximación al concepto de obra de arte de cualquier objeto tridimensional, sometido a la acción o a la interpretación del creador. “La escultura cobra valor en sí mismo, se independiza fuera de un conjunto o ambiente determinado […]”, tal como afirma Tomperez (2013). 
En primer lugar, debemos destacar a los siguientes escultores: 
• Pablo Picasso. Desarrolla la abstracción, rompe con la tradición formal e introduce la descomposición geométrica. Sus esculturas (1904-1914) están elaboradas con materiales innovadores, tales como chapa, alambres, cordeles, etc. Picasso logra darles vida propia a través de su trabajo. 
• Pablo Gargallo (1881-1934). Trabaja con formas de hierros cubistas. 
• Constantino Brancussi (1876-1957). Alcanza la belleza eliminando detalles y simplificando formas; aunque también juega con el volumen cerrado. Entre sus obras, debemos destacar El Beso. 
• Julio González. Es el principal escultor del período de entreguerras. Realiza trabajos de orfebrería y escultura en bronce. En 1937 presenta en la Exposición Internacional de París su Montserrat, de tremendo dramatismo, reflejo del dolor de la situación de una España desgarrada por la guerra. Es el primero en utilizar el hierro de forma sistemática.
 • Auguste Rodin (1840-1917). Rodin traspasó los límites del impresionismo poniendo su arte al servicio de un programa simbolista. Obtiene efectos de luz y de vida, gracias a la rugosidad de las superficies y la multiplicación de planos. Su fama la alcanzó en 1877 con El despertar de la humanidad o Edad del Bronce.  
Posteriormente, desde la segunda mitad del siglo XX hasta ahora, debemos destacar a los siguientes escultores:
• Henry Moore. Este escultor concede más importancia a la fuerza que a la belleza convencional. Uno de sus temas preferidos es la figura de la mujer reclinada, creando una mujer sugerente, vital y madre.
 • Alexander Calder. Estudió ingeniería. Creador de “objetos libres”, apoyados o colgantes, hechos con láminas de metal, que se mueven casi siempre con las mínimas corrientes de aire. 
• Eduardo Chillida. Los materiales que utiliza son el acero, la madera, el hormigón y el alabastro. Sus estructuras de corte arquitectónico son muy elegantes. 
Esta información ha sido extraída de:
http://tomhistoriadelarte.blogspot.com.es/2007/05/la-escultura-lo-largo-del-siglo-xx.html - http://es.scribd.com/doc/14980138/La-Escultura-Del-Siglo-XX#scribd

http://www.arteespana.com/rodin.htm 

Manifestaciones escultóricas.

El panorama escultórico en la península al comenzar el siglo será desolador. La mayoría de los artistas seguirán anclados en viejas recetas y apenas se difunden los avances en escultura que artistas de la vanguardia, como Picasso o Julio González, están alcanzando en París. Las Exposiciones Nacionales serán en parte culpables del escaso desarrollo, al apoyar durante años un arte caduco, sin apenas relación con lo que sucedía en la plástica internacional. “Los Salones de Exposiciones Nacionales se llenaban de auténticos monumentos al mal gusto, de faunos, ninfas, Penélopes y Viriatos. Veníamos bebiendo de las fuentes de la imaginería, de un neoclasicismo ramplón y de un romanticismo prácticamente inexistente”. (Alix 1985: 29) “Fueron la tapadera angélica que ocultaba todas las quiebras del arte español y cerraba el paso a todo posible arrebato creativo dispuesto a saltar, sobre el corpus de nuestro pobre arte” (De Castro 1987:5). Muchos escultores que apostaron por la innovación tuvieron que marchar a París, o en el peor de los casos, dejar su pueblo o ciudad e ir a Barcelona o Madrid, principales centros de desarrollo artístico en la península. Si Madrid, recoge las propuestas más tradicionales apoyándose en la vertiente de Bourdelle, Barcelona, será la que desarrolle el Modernismo y la escultura mediterránea heredera de Maillol. Las escultoras que quieran viajar tendrán el problema más acentuado por los condicionantes sociales. Un pasaporte seguro será estar vinculada familiarmente con un artista, siendo común encontrar escultoras casadas con uno de ellos. Comenzará una nueva etapa para la escultura figurativa, alejada de los cauces puramente académicos. Entre los ejemplos femeninos destacados dentro de la escultura mediterránea está María Pérez-Peix, escultora que firmará con el seudónimo de Telur y Eulalia Fábregas, calificada por algunos críticos como la continuadora de José Clará. La escultura mediterránea va a promover una simplificación y limpieza formal que supone el triunfo de la forma llena y equilibrada, del volumen y del fuerte modelado. Una escultura rústica, terrenal, donde se valora la masa, tomando el desnudo femenino como centro de investigación. Fue Maillol, quien la puso en marcha, en oposición a Rodin. “Las divergencias del siglo XX arrancan de la contraposición entre Maillol y Rodin, base de un tenso diálogo de las formas”. (Hofmann 1960:35). En 1931, tras proclamarse la 2ª República y publicar un manifiesto en La Tierra, se aprecia un realismo próximo al expresionismo centroeuropeo que compromete al artista con la realidad, lo obligan a comunicarse y alejarse de la belleza sin más. Estas características son apreciadas en las esculturas realizadas por Marga Gil Roësset ese año.

Visualiza los distintos Movimientos Artísticos del siglo XX.